De Arusha a Tarangire — Elefantes, Baobabs y la Primera Hora Dorada
Sin despertador. Su guía le recoge a media mañana en Arusha para el trayecto de dos horas y media hacia el sureste, a través del territorio de la estepa maasái. Almuerzo en la puerta de Minjingu y entrada a Tarangire hacia la 13:00. Su guía se dirige directamente al río. Esto es lo que Tarangire hace mejor que cualquier otro lugar de África Oriental: elefantes a decenas, vadeando hasta el pecho, con las crías apretadas entre las patas de sus madres. El río Tarangire es la única agua permanente en kilómetros a la redonda durante la estación seca, y todo ser vivo acude aquí. Las jirafas se abren en ángulos imposibles para beber. Sobre todo ello, los baobabs —troncos hinchados de mil años de antigüedad—. Los inseparables de collar amarillo destellan verde y dorado entre el dosel, una especialidad de Tarangire que apenas se encuentra en otro lugar. Tres horas y media en el circuito norte bajo la cálida luz de la tarde. Hacia las 17:30 se dirige a la puerta para el trayecto de dos horas hasta Karatu, ascendiendo de la sabana a las tierras altas. Cena a 1.500 metros de altitud —lo bastante fresco como para necesitar un forro polar—, con el escarpe de Ngorongoro visible contra el cielo que se oscurece.
Actividades
Karatu


















































