De Arusha al cráter del Ngorongoro: los Big Five al amanecer
Su guía lo recoge en Arusha antes del amanecer. Salir a las 5:00 lo sitúa en la carretera de descenso de Seneto a media mañana, antes de que llegue la caravana de las excursiones de un día. El trayecto de tres horas asciende por la estepa masái, las plantaciones de café de Karatu y el bosque nuboso montano cubierto de líquenes de barba de viejo, antes de coronar el borde del cráter: diecinueve kilómetros de diámetro, seiscientos metros de profundidad, con unos 25,000 grandes mamíferos residentes de forma permanente. El descenso dura veinte minutos. En el fondo, el cráter se anuncia de inmediato: hienas manchadas que regresan de sus cacerías nocturnas, manadas de leones tumbadas sobre la hierba corta, búfalos cafres en manadas de cientos de ejemplares. Su guía escudriña el terreno abierto y localiza un rinoceronte negro pastando a varios cientos de metros de distancia: uno de los veinticinco a treinta que se refugian dentro de esta fortaleza natural. El recorrido se desarrolla a lo largo de seis horas: la poza de hipopótamos de Ngoitoktok, donde las grullas coronadas merodean por el pantano; el lago Magadi, donde los flamencos se agrupan en derivas rosadas; el bosque de Lerai, donde los elefantes se mueven entre la sombra y el pantano. En todas partes la densidad de vida es extraordinaria: cebras, ñus, elands, chacales entretejiéndose entre las manadas, y secretarios que caminan a zancadas por la hierba. Almuerzo tipo pícnic cerca de la poza de hipopótamos, con cebras pastando en las cercanías y las paredes del cráter rodeándolo por completo. Tras las seis horas completas permitidas, asciende por la carretera de Lerai, entre acacias de fiebre y colobos, hasta el borde del cráter, y luego recorre el corto trayecto hasta Karatu para cenar en las frescas tierras altas. Mañana será una Tanzania completamente distinta.
Actividades
Karatu






























