Vuelo de Arusha al Serengeti — leones antes del almuerzo
Tu guía te recoge temprano en Arusha para el breve traslado a la terminal doméstica. Nada de cinco horas de carretera por la NCA, nada de grava ondulada haciendo vibrar los empastes. Subes a una avioneta y en pocos minutos se abre abajo el Gran Valle del Rift. El vuelo hasta Seronera dura aproximadamente una hora. Tu guía del Serengeti te espera en la pista con un Land Cruiser y agua fría. A los treinta minutos de aterrizar ya estás en tu primer safari en vehículo: la ventaja fundamental de llegar en avioneta. Mientras los itinerarios con traslado por carretera todavía están tramitando su entrada en la puerta de Naabi Hill, tú estás observando una manada de leones sobre un kopje, con el motor apagado, sin nada más que veinte metros de hierba dorada entre tú y el animal. La tarde recorre los circuitos característicos del valle de Seronera. El río es el eje: una cinta de bosque de acacias verde que retiene agua cuando todo lo demás se ha secado. Tu guía revisa los árboles de los leopardos —árboles salchicha de ramas gruesas donde los leopardos residentes se tienden a la sombra de la tarde—. Luego, la pradera abierta donde los guepardos cazan desde los termiteros. Después, los kopjes donde las manadas de leones se tienden con la última luz. Hacia las 5:30 de la tarde ya has visto tres de los depredadores emblemáticos del Serengeti. Cena bajo un cielo tan cargado de estrellas que parece artificial.
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